lunes, 19 de octubre de 2009

Pensando...

Hay un anuncio en televisión que viene a decir que el mundo se está mecanizando y que hace falta un poco de mano humana en estos tiempos tan tecnológicos. Y creo que tienen razón. No es que yo sea una "pureta" ni mucho menos; reconozco los beneficios de la digitalización e informática. Claro que sí. Pero me doy cuenta de que el mundo, poco a poco, se va haciendo quizás un poco más etéreo, más ajeno, más irreal, más distante, más frío, más impersonal.

Hasta el año pasado, cuando aún no estaban instaladas las máquinas de autopréstamo y devolución de la biblioteca de nuestra universidad y solía ir a coger un libro, siempre charlaba un poco con los bibliotecarios del mostrador, especialmente con una chica que es de Asturias. (Recuerdo una maravillosa conversación sobre bollos preñaos y pastel de cabracho). Quizás sea una tontería pero, para alguien como yo, que vive sola (¡y por muchos años!), muchas veces, ése ratillo charlando constituía mi único "contacto humano lúdico" del día, especialmente en época de exámenes.

Entiendo que el mundo está cambiando, que evolucionamos, como dirían los ilustrados, "hacia algo necesariamente mejor". Pero no me quito de la cabeza un planteamiento que nos hizo en clase el profesor de Historia Contemporánea de España: "¿Las revoluciones tecnológicas no han dado realmente un mundo mejor o serías más felices con más una vida más sencilla?"

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