viernes, 23 de octubre de 2009

Nuevas tendencias en bibliotecas



Internet ha cambiado el mundo. No sé si a mejor o a peor, pero lo que sí que es evidente es que ha revolucionado los sistemas de comunicación.



En el mundo de las bibliotecas, han pasado de ser dispensarios de libros y revistas a ser auténticas aglutinadoras de saber, donde los usuarios interactúan e incluso contribuyen al enriquecimiento de los fondos. Y todos gracias al ciberespacio: a las web 2.0. Mediante estas webs tenemos la posibilidad de expresar aficiones mediante blogs, comunicarnos con nuestros amigos y conocidos a través de plataformas sociales, mantenernos al tanto al instante de cuantas noticias sucedan en el mundo y a las que estemos suscritos, participar en la compilación de información mediante wikis, hablar con alguien mediante mensajería instantánea etc.


La Web 2.0 constituye una nueva forma de relacionarse, de compartir, de participar en el conocimiento contribuyendo activamente en él. Y las Bibliotecas 2.0, fruto de la aplicación de estas nuevas tecnologías al mundo de las bibliotecas, da la opción de que el usuario se convierta en colaborador, de que interaccione con los diversos recursos y que se divierta aprendiendo y aportando.


Y todo esto es lo que se explica en este magnífico vídeo, fruto de una ponencia en la Feria del Libro de Sevilla, a cargo de Dídac Margaix.


Todo parece idílico: usuarios que se convierten en colaboradores motivados, universalización del saber, acceso desde cualquier lugar al conocimiento…pero, ¿qué pasará cuando todo este conocimiento sea restringido? Se digitalizan datos, se contribuye, pero, ¿y ciertos derechos de autor?(Como ya ha ocurrido en el Centro de Documentación Musical de Andalucía) ¿Y cuando los proveedores de estos servicios decidan privatizarlos?¿Serán todos los usuarios conscientes de que no todo lo que aparece en la red es fiable y válido como documento científico, por ejemplo?¿Y si “se cae” la red? Por otro lado, hay usuarios que quizás sean reacios a estas tecnologías, ¿desaparecerán las bibliotecas tradicionales?


Me encantan las comodidades de las nuevas tecnologías, pero no puedo evitar continuar siendo algo escéptica. ¡Qué remedio, no nací en una época de cultura digital y no sé si mis esquemas cognitivos me dejarán ponerme al día!

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